lunes, 30 de septiembre de 2013

Fotos: Marc Anthony puso a bailar salsa a todo Los Ángeles


Marc Anthony irradia felicidad, No la puede ocultar. Y éxito. Eso fue visible en el primero de sus dos conciertos que ofreció el sábado por la noche en el Nokia Theatre L.A. Live, aunque al final no complació a su audiencia del todo.
Nada tiene que ver con su calidad musical. De hecho, Anthony tiene una voz potente, una gran interpretación, una orquesta de excelentes músicos y un show muy bien ejecutado de luces e innovadoras pantallas. Pero dejó incompleta a su audiencia. No logró ese derroche de adrenalina que se espera de un concierto de ese género.
Quizá fue porque el repertorio de esa noche no fue tan vasto. Los éxitos del artista nuyorrican son tantos, que la gente se quedó con ganas de escuchar más, de bailar sin parar y de gozar más de sus buenas interpretaciones.


Su presentación fue de poco menos de dos horas y cada uno de los temas fueron muy prolongados con arreglos musicales.
Marc Athony es de los pocos artistas de salsa que en Los Ángeles —donde predomina el gusto por lo grupero— registran llenos totales.
La salsa es un ritmo que día a día conquista más adeptos sin importar nacionalidad y eso se pudo ver en este concierto que forma parte de la gira Vive tu vida.
Ante una gran expectación porque eran las nueve y treinta y las luces no se apagaban, finalmente llegó el momento. Marc Anthony hizo su aparición en el escenario vestido con un pulcro traje, una camisa blanca y lentes oscuros.
Ascendió de un elevador y de abajo llegaron los primeros gritos de la noche.
Rompió la pasividad del público de inmediato con I Need to Know, para luego seguir con Se te olvidó decir adiós, y continuar con otros éxitos como Valió la pena y Estoy enamorado.
El público parecía tener un romance con Anthony y él con ellos. Se hablaron, se cantaron... había coqueteo.
Una afortunada que logró llamar su atención no sólo consiguió el saludo de mano sino también se llevó un beso y todos los presentes, a través de las pantallas, pudieron apreciar el estado de conmoción de la mujer.
El público, de todas edades, coreó gran parte de sus canciones, lo chulearon y bailaron, pero no lograron convertir el Nokia en un gran palacio de la salsa.
Hubo momentos muy solemnes en la parte musical, como la presentación de un solo de timbales.
El artista boricua sabe muy bien que sus aliados no son todos latinos, por eso su conversación fue todo el tiempo bilingüe.


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